María José Cumplido

Licenciada en Historia.

Razones de mi odio a la teletón

La Teletón es uno de esos eventos en Chile que me exaspera violentamente. Mis razones van más allá del contenido y no despreciando la ayuda económica que brinda, creo que las formas en que lo hacen y el discurso que está detrás es bastante cuestionable.

Despúes de ver un video de Judith Butler hablando sobre el tema y los conceptos de ‘discapacidad’, me parece que la Teletón lo único que hace es generar una mayor distancia y creación de estereotipos entre lo ‘normal’ y lo ‘distinto’. Utilizar al otro como alguien inferior, alguien que necesita la ayuda de nosotros los normales, es mantener un discurso en dónde la categoría inventada de lo normal se mantiene fuertemente. Como decía Sunaura Taylor en “Examined Life” (quien tiene paraplejia): todos somos discapacitados, y es absurdo pensar que sólo algunos necesitan más ayuda que otros, puesto que no es así. Finalmente lo que hace es criticar el paternalismo con que han bañado los sujetos que creen poseer un cuerpo correcto y lo usan correctamente. Pero eso es sólo una construcción ficticia, en donde la utilización del cuerpo tiene que ver con un consenso social entre lo que debemos hacer o no con él.

Es por eso que la Teletón me parece un abuso, puesto que más allá de reforzar aún más el concepto de los discapacitados, los utiliza como un mecanismo de generar una empatía falsa. Es algo así como: miren, ellos tienen problemas y ustedes los deben ayudar. No hay forma más burda de tratar a otras personas como inferiores que ésta. Es curioso además que nunca se destinen recursos para hacer de la ciudad un lugar de libertad para gente con necesidades especificas de movilidad, no hay suficientes ramplas en lugares públicos, ascensores, fácil acceso. 

A nadie le importa. Y la Teletón no ayuda a que las ciudades se transformen en lugares habitables, en donde la diferencia no se remarque con fuerza. 

El uso de la propaganda, del show, las marcas intercambiando productos por una satisfacción egolatra de tener solidaridad: todo eso me parece un asco. Una burbuja en donde el marketing y el neoliberalismo se aprovechan de gente, la utiliza como objeto de beneficiencia, y con eso saca ganancias.

¿Cuanto ganan las empresas con todo esto? ¿Cuanto gana Don Francisco? ¿Que tan altruista es? ¿Cuanto dinero va a los niños?

Nadie lo sabe, porque nadie es capaz de transparentar estos gastos. 

Un último elemento de mi desprecio tiene que ver con la Teletón como un monopolizador de la ayuda. Durante 27 horas recolecta una cantidad abrumante de dinero, pero…¿el resto del año? Hay que considerar que hay miles de instituciones pequeñas que se ven afectadas por esta monopolización. Los chilenos no son solidarios, eso es una mentira retórica, sino no tendríamos miles de grupos que ayudan a otras personas tratando de salir a flote. La Teletón funciona en base a lo más sucio del neoliberalismo, una competencia mal hecha, en donde se han quedado con una cantidad importante de ingresos, tienen acceso a todos los medios de comunicació, las marcas los pasan como locos. 

Oigan, mucha gente necesita ayuda. ¿Que hacen por esos otros? La Teletón no es la única instancia, y no debería serlo. 

  • 3 December 2010
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